Patria
con mi mas manos magulladas,
la voz rota, los pies cansados y
con el olvido de las cosas
recíbeme por favor entre alegrías y jolgorio.
Cuando el tirano muera,
y el silencio y caos acaben,
recíbeme con un beso en la frente
con la esperanza de algo mejor.
Casi dos años fuera de la patria. Es curioso, nunca creí en la patria hasta que me toco salir del espacio físico que se supone la constituye. Ahora la patria es algo abstracto que anda por ahí entre un poco de melancolía, los tequeños, el joropo, las gaitas y un recuerdo generacional que se evoca entre amigos.
No me puedo quejar, tengo que admitir que me cae bien mi nuevo hogar. Ellos no lo saben, pero desde siempre hemos estado acá, somos parte de ellos desde su nacimiento como república. Si no me creen pues que revisen el billete de mayor denominación.
A la larga no sé si vuelva a vivir en ese espacio físico que se supone que es la patria, pues he aprendido algo importante. Y es que la patria está en todos lados, es más... ya hasta creo que la patria soy yo mismo.
Después de todo tengo el joropo oriental , Simón Díaz y Gualberto Ibarreto en Spotify; a Gallegos, Ramos Sucre, Andrés Eloy y la historia en los libros; la sazón en las manos; los paisajes en la memoria y los amigos en el Whatsapp ¿Qué más puedo pedir si vinimos huyendo?

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