Doblepensar chavista
El chavismo siempre ha operado desde el doblepensar, ese concepto que Orwell describe en 1984: la capacidad de sostener dos ideas completamente contradictorias y exigir que ambas sean aceptadas como verdad, no porque describan la realidad, sino porque el poder así lo necesita. Un ejemplo evidente es el discurso de la soberanía. Se habla de una Venezuela libre e independiente, mientras en la práctica el país ha estado sometido al aparato de inteligencia cubano, alineado con los intereses de potencias como Rusia e Irán, y económicamente atado al capitalismo de Estado chino. Todo eso ocurre al mismo tiempo, sin que —según el relato oficial— exista contradicción alguna. El doblepensar chavista ha encontrado en la posverdad a su mejor aliada. La realidad deja de ser algo objetivo y comprobable para convertirse en una emoción, en un relato conveniente. No importa lo que ocurre, sino cómo se cuenta y cómo se siente. La razón, el análisis y la evidencia pasan a ser sospechosos, cas...